Un día en la sala de clases
“Profesor de Matemáticas y Física sufre accidente en conocido Liceo de la ciudad de Valparaíso. Su estado es de gravedad pero estable y se halla inconsciente” ; (Diario la Estrella.) Escuchó un unísono: ¡Buenos días, Profesor! Hacía tiempo que los jóvenes no saludaban a la manera antigua: de pié, cada uno de ellos al lado de su pupitre, erguidos y con energía. - Buenos días jóvenes, respondió asombrado. Pueden tomar asiento. Y el aula se llenó con un nuevo sonoro unísono: - ¡Gracias, Profesor! A continuación observó cómo los estudiantes se sentaban con cuidado y sin hacer ruido. En su interior empezó a nacer una duda, una terrible duda. “Estarían nuevamente intentando armar una situación de desorden y “jaleo”. Pero no, pareciera ser que no fuera así, porque nadie se ríe, y no se aprecia un ambiente de conciliábulo. Decidió empezar la clase inmediatamente, ya más tar...