El padrecito
Jaime ayudaba a su abuela a pelar duraznos, que luego iba colocando en unas mallas finas, armadas con marcos de.madera, que él cortaba y cepillaba en el taller de trabajos manuales de su escuela. En esas mallas iban extendiéndose los duraznos y cuando la malla se llenaba se tapaba la cubierta con una tela de visillos, que impedía el paso de moscas al recipiente. Hecho este trabajo, Jaime se trepaba al techo e iba colocando los rectángulos blancos al pleno sol de Norte. Chico. Unas semanas después, el secado de la fruta permitía cosechar los huesillos, que doña Julia iba pesando en paquetes de kilo, en unas bolsas de papel café,que apilada en repisas de la cocina, lugar donde se desenvolvía la vida de la familia. Jaime tenía 12 años y había empezado su secundaria, como internado en la ciudad más cercana por lo que sus vacaciones de verano eran el tiempo de retorno a casa de su abuela, que lo había criado desde que su madre falleciera a pocos meses de él nacer. Una tarde, cuand...