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Mostrando las entradas etiquetadas como Chile

Nuestros Años Plateados

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“No me digas viejo, sólo soy el doble de joven que tú”  Del libro Esbozos La juventud es energía pura empujando los cambios, es la evolución que forja futuros, derrumbando las murallas conservadoras de época, es el paso avasallante que rompe atavismos y crea espacios propios. Esa actitud de vida, que llamamos juventud, puede ir en un cuerpo vigoroso o en uno desgastado por los años, pero , en esencia, se puede mantener, si el ánimo de rebeldía se mantiene. Otro criterio para mirar la madurez se ubica en la consecuencia de vida acumulada, respecto a las convicciones y creencias. Envejece quien carga con incoherencias, cuando se ha vivido a disgusto consigo mismo, porque eso hace infelices a las personas que no han hecho aquello que les habría gustado y que los apasiona, no lograr aquello que los llena de satisfacción. Llegar a la madurez con menor o mayor carga de frustraciones, de luchas no dadas, de amores negados, de ideas que no aterrizaron, de silencios que duelen, significa qu...

El trinar del atardecer

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  El trinar del atardecer Sentada, mirando el horizonte, escucho trinos de pájaros. Melodías invaden el ambiente y su bullicio me hace pensar que el origen de la música está en ese trinar y en el susurro de la brisa que lo acompaña con su compás.                                              Sorprendida, salto al comienzo de los tiempos y me sumerjo en el mar.   De manera perfecta se conjugó la naturaleza y el cosmos, creando un mundo etéreo e intangible y nacieron reinos diversos que invadieron la tierra. La geografía acuosa y terrestre dio paso a la vida, la fauna y flora llenó de seres únicos por océanos y tierra, para el deleite de nuestra visión. En el profundo océano se guardan tesoros marinos de vida inexplorada, maravillan sus colores, el reflejo azul del...

Vuelo Astral

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Miro la tarde plácida que adormece mi ser e invita a soñar. Voy a dejarme llevar por esa ilusión desenfrenada, que busca una y otra vez ese sentimiento puro y loco que embriaga mi ser.  Corro en busca de lo desconocido y me frena un arcoiris, múltiples colores  encandilan mi senda.  Mi andar es lento y liviano. ¡Oh! me siento como pluma que besa el follaje verde cristalino y tanta belleza mágica hace de mi peregrinaje un vuelo, que me regala ese espectáculo de luces y sombras. Es mi vida convertida en formas y colores.     ¡Qué bello el verde musgo que abraza la madre tierra!  No pidió permiso para nacer, su comunión está con ella, que será su hogar por siempre. Mirando al cielo se encuentra con el sol y se enamora de su luz cálida, su abrazo luminoso y le promete siempre estar allí. De noche observa astros lejanos,  las estrellas, con su parpadeo tímido y coqueto, embrujan la oscura noche y la majestuosa luna, con su baño de luz, invade...

Piano y nostalgia

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Termina mi dia, al filo de la medianoche escuchando esas maravillosas melodías interpretadas por ese grande de la música Di BLasio. Tantos recuerdos vienen a mi encuentro, quedo suspendida en bellas añoranzas que siempre acompañan a un corazón que quedó solitario. Mi imaginación vuela; esta noche encontró alas que surcan noches estrelladas y miro al infinito, cierro mis ojos y nuevamente te encuentro, luz de luna brilla en esas noches mágicas resplandor envolvente, en nieves azuladas, el cielo parecía al alcance de mi mano y las estrellas jugaban con las luciérnagas según "tú". Cómo olvidar amanecer sintiendo ese aire gélido y tan puro de esas montañas y el calor de un sentimiento puro y avasallador. Sintiendo el embrujo de sensaciones olvidadas por tantas ausencias, corazón dormido y herido, esa mirada, arrogancia al caminar dejando huellas en tu andar. Corazón loco, despertar, ensueño, revivir al candor de una mirada y la música de aquel piano que sentía sonar acompañando i...

El p’atrás - p’adelante

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  Cada sábado llegaba con la caña mala y su mamá le daba un contundente desayuno con una ensalada de cebolla cruda sin lavar y un par de huevos fritos y un tazón de café.  Con eso el “patrás-padelante” tenía energía para dejar la casa soplada y a la hora de almuerzo había un sitio para él y allí el hombre participaba en las discusiones con sus opiniones e ideas. La mesa siempre podía abrirse a uno más y las cazuelas olorosas salían de una enorme olla que resumía las matinales ceremonias de preparación y armado. Nancho cumplía diariamente en la semana, con la compra de la carne para la cazuela. Costilla y tapapecho era la carne que todas las tardes lo mandaban a comprar donde el chino de la esquina, el carnicero del barrio que tenía un hijo de su misma edad, que era también compañero de escuela. El trabajo de pasar virutilla y de encerar, era pesado y hacía transpirar, al curadito. Al terminar su trabajo, Isabel le pasaba una toalla y hacía que se diera una ducha para senta...

Un amor irracional

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No se como comenzar esta historia...son cosas que ocurren en la vida que nos dejan pensando en la pequeñez de la existencia..en la incomprensión humana...en-como decía Kundera . " la insoportable levedad del ser" .....en la falta de tolerancia.....en las absurdas discusiones sin importancia que tenemos día a día.....en la agresividad latente que esta presente en muchas relaciones de pareja...y yo..no estoy ajeno a ellas. Bueno....al grano...como cada noche mi perra Kim saltaba de alegría al saber que iríamos dar una vuelta y que podría estirar sus patas y oler cada planta...cada rincón del barrio donde vivo..esta es una practica habitual...me pongo los audífonos conectados al teléfono y escuchando música de mis autores preferidos a todo volumen nos encaminamos por las sombrías calles a caminar con mi perra...llueva o truene..a pesar de que a la "niña" no le gusta mucho el agua...ya que como ex perra callejera tuvo que pasar muchas tormentas durmiendo mojada por ahí ...

El sacapuntas

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Me encontraba rebuscando unos documentos en una gaveta de mi cómoda, cuando de un bolso de tela se deslizaron chécheres y cosméticos. Hubo uno de ellos que llamó poderosamente mi atención: era el sacapuntas rojo, con la navajilla oxidada de apenas una pulgada, que usaba mi madre para afilar su lápiz de cejas, y el cual cuidaba con esmero.  Mi madre, conservadora en el gasto, nunca lo cambió. Yo pensé, al contemplarlo, que era el momento adecuado para afilar un par de lápices que hacía mucho tiempo no tenían el grafito.  Al tomar el sacapuntas, que apenas funcionaba, sentí un escalofrío entre mis dedos que me trasladó a mi infancia.  Veo las manos de mi madre tratando de sacar filo al lápiz dark Brown, que al rato usa frente al espejo para acentuar el tono de sus cejas y aquel lunar sobre el labio superior, tan piropeado y cantado.  Se viste y sale a hacer sus mandados esparciendo un aroma fresco a lavanda mientras se aleja. Al salir, cierra la puerta y yo vuelvo...

Don Peño

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Mi comadre llegó feliz a contarnos que había conocido a un caballero muy culto e interesante, que había llegado de Australia y que le había traído un regalo de su hermana. La había llamado por teléfono y había llegado esa tarde a dejarle el encargo. Ella lo invitó a tomar un tecito y allí él le contó que era su primer viaje, desde 1974, cuando había partido Australia, como consecuencia del golpe de estado. Mi comadre nos contaba que el hombre le había caído muy bien. Durante las onces, entabló conversación, repasando su matrimonio, su viudez reciente y el hecho de haber vivido muy joven, cómo se desintegraba la familia, por efectos del exilio de muchos de sus parientes.  Cuando ella preguntó qué hacía él en ese tiempo de los 70, él le contó que era aduanero y que lo habían enviado a la universidad a perfeccionarse. ¡Qué coincidencia! Mi compadre también es aduanero... "Cuando lo nombré, compadre, se acordó altiro de usted. Por eso vine a contarles, pensé que sería lindo juntarse...

El aplicado

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Tan ordenadito que escribía, ocioso, con las mechas duras por el jugo de limón y siempre preguntando en clases, sentándose en el primer asiento, pasando los cuadernos en limpio.  Ordenadito y guailón, pegado a las polleras de su mamá, defendiéndola con rabia cuando algún feriante le tiraba sus cortes.  Ordenadito, al menos no copiaba, tenía buena memoria, pero por  los puros libros que leía, sin saber lo que era refregarse con mujeres de verdad. Quizá esa vez que llegó despeinado, con la cara sudada, fue un punto de inflexión y, de pronto, el ordenadito sacó las manos y soltó los libros para enviciarse en la novela pasional, que iba detallando la escalada sensual hacia el éxtasis. El ratón de biblioteca comenzó a seducir bibliotecarias. Aplicado, releyendo y explorando, el ordenadito se avivó y le cambió la voz, Hizo la cimarra, atracó con mujeres mayores, probó las piscolas, entró a ver, de colado, películas para mayores de 21,  pisó por primera vez un prostíbulo; l...

El padrecito

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Jaime ayudaba a su abuela a pelar duraznos, que luego iba colocando en unas mallas finas, armadas con marcos de.madera, que él cortaba y cepillaba en el taller de trabajos manuales de su escuela. En esas mallas iban extendiéndose los duraznos y cuando la malla se llenaba se tapaba la cubierta con una tela de visillos, que impedía el paso de moscas al recipiente. Hecho este trabajo, Jaime se trepaba al techo e iba colocando los rectángulos blancos al pleno sol de Norte. Chico. Unas semanas después,  el secado de la fruta permitía cosechar los huesillos, que doña Julia iba pesando en paquetes de kilo, en unas bolsas de papel café,que apilada en repisas de la cocina, lugar donde se desenvolvía la vida de la familia. Jaime tenía 12 años y había empezado su secundaria, como internado en la ciudad más cercana por lo que sus vacaciones de verano eran el tiempo de retorno a casa de su abuela, que lo había criado desde que su madre falleciera a pocos meses de él nacer. Una tarde, cuand...

Diálogos marinos

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  I Quiero saciarme de mar, de su sonido nocturno, del viento que me trae su rocío. Quiero empaparme a tal grado de su esencia, que pueda seguir sin sufrir cuando no lo tenga frente mío o ya no pueda curar mi cansancio en sus abrazos de espuma fría.  Cuando me anticipo a ese día en que deba alejarme del mar, quiero que mis huesos retornen hechos cenizas a su lecho de nocturnidad y pleamares, para ser navegante empedernido de sus remolinos eternos. II Así como has forjado con tus martillos de espuma las rocas del litoral, has moldeado el carácter de la gente que se atreve a recorrerte, soporta tus cambios de humor y te llama la mar, quizás para asimilar en ese vocativo femenino, la ausencia y lejanía de las mujeres que languidecen contemplándote.  Has forjado un crisol de navegantes, pescadores, poetas marineros que se han  trepado a los mástiles o han pasado el frío en los brebajes calientes de vino y canela. Cuando se lanzan las redes y el silencio se bambolea entre...

Misión para Heracles

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  Llegó al Olimpo, lugar en el que habitan los Dioses y Semi-dioses. Una Orden del Gran Zeus, el más grande o quizás de los dioses, el más terrible. Era perentorio actualizar la época en que los dioses se paseaban por la Tierra   y eran venerados y temidos.   No podían bajar a la Tierra. La veneración, temor y ofrendas ofrecidas por la criatura humana era lo que los mantenía con vida y lo que los energizaba. Así pues, ya que no estaban en condiciones de bajar. Se decidió enviar a un semi-dios. ¡ Y qué mejor que al hijo mismo del más Grande! Zeus¡ De esta manera bosquejaron las nuevas tareas para Hércules-Heracles, Hijo de Zeus. Antecedentes previos: Acosados los habitantes de una pequeña región, rica en recursos naturales: Minerales, como cobre, oro y litio, y un inmenso litoral proveedor de gran riqueza marina, eran asolados por una enorme bestia, semejante a la hiedra de Lerna con   muchos tentáculos y cabezas, cuyos ojos hipnotizaban a quienes los vier...

Prisionera del Dolor

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                          Se levantó de súbito aquella mañana, se sentó frente al espejo y de pronto descubrió que ya habían transcurrido 40 veranos, su mirada ya no era la misma, su rostro presentaba los rasgos de la madurez, se descubrió una arruga más consistente que las otras, su mirada fue de horror y su expresión tanto mayor. ¿Qué pasó con la lozanía de su rostro, la juventud que tenía y que creía eterna? Su piel ya no tenía la firmeza de los años pasados y las preguntas comienzan a asomar, se mira mientras los recuerdos afloran en su mente como un volcán en erupción, arrasando todo a su paso, cual tornado. Recuerda sus paseos por el jardín de la casa familiar, sobretodo en primavera, el brote de los árboles y las flores de múltiples colores y ese aroma a jazmín inconfundible,   recuerda cortar los botones blancos de rosas y correr a su cuarto para ponerlos en la mesita de centro, - tenía en aquel ento...