La boda de la Rosalba
¡La Rosalba se casa! La noticia se esparció por el pueblo como reguero de pólvora. Lo había comunicado a su círculo más íntimo su madre, doña Sofía. El padre de la Rosalba era Don Alfonso, el Alcalde y diácono, por añadidura, lo que lo hacía un gran conocedor de la naturaleza y más aún, de las debilidades humanas. Cuidaba mucho su reputación y la de su familia. Especialmente la de su única hija. El pueblo lo sabía. Y sabía también que la relación de ambos jóvenes no llevaba más de dos meses. Por eso. Y porque en el pueblo se seguía con la tradición de respetar las formalidades inherentes a una boda, lo que llevaba bastante tiempo, la noticia causó tanto impacto. ¿Estará embarazada? La hija de Doña Eufrosina que trabaja en el consultorio asegura que no. Y como no se encontraba otra razón para casarse tan abruptamente, la duda, como un enorme manto, cubrió a la comarca. No se hablaba de otra cosa y las hi...