Buscando un Mantra
Inspira, exhala, sigue el ritmo cadencioso de las olas Fluye hacia la cima, sin el peso de tus quejumbres, permítete la desnudez total de tu conciencia, para abarcar las dimensiones recónditas de la humanidad y resumirlas en una síntesis cristalina, que permee la luz del conocimiento, del verbo, de Dios. ¡Cuán pretencioso es el hombre! feble criatura que transita ciego por su estrecho ensayo, distraído por viscerales hambres, por llamaradas de pasión que luego se apagan, dilapidando su escaso tiempo y dejando huellas negras en su depredar. ¿Cómo aspirar a redenciones o a enésimas oportunidades? Inspira, exhala, tropiezas con tus secretos, con tus culpas recónditas, los perdones retrasados eternamente. Sopesar lo imprescriptible, embalsamar de excusas los laberintos. Despojarse de todos esos lastres y ascender para respirar la impronta libertaria, sacudiendo la vanidad del oro, convertido en esencia sublime, niebla celeste cobijándose en las esporas de los cactus del desierto....