Mi amigo y el tren
Mi amigo y el tren El calor matutino en Tapachula en 1940, se percibía en todo su esplendor, las palmeras se mecían con el aire que refrescaba un poco el ambiente, la avenida central con su trazo en línea recta con las casas de madera y sus techos de teja color naranja que con la lluvia se tornaban obscuras, de frente se alcanza a ver el volcán espléndido y majestuoso de tarde se torna azul y de día el verde se observa a lo lejos, al fondo de aquella hermosa y bien trazada avenida el tren que a lo lejos anuncia su partida su sonido se hace mas fuerte a medida que te acercas a la estación. Los pasajeros ya están dispuestos a abordar, las mujeres de la localidad ya con los canastos vacíos de frutas y gallinas sacan sus pañuelos y secan su rostro sudoroso, sus faldas largas y floreadas su piel tostada por el sol, los pasajeros de primera se acomodan en los pocos asientos que tiene la estación. Y en este caluroso poblado, un joven de grandes sueños que vivía cerca...