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Mostrando las entradas etiquetadas como Comarca de los Poetas

El trinar del atardecer

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  El trinar del atardecer Sentada, mirando el horizonte, escucho trinos de pájaros. Melodías invaden el ambiente y su bullicio me hace pensar que el origen de la música está en ese trinar y en el susurro de la brisa que lo acompaña con su compás.                                              Sorprendida, salto al comienzo de los tiempos y me sumerjo en el mar.   De manera perfecta se conjugó la naturaleza y el cosmos, creando un mundo etéreo e intangible y nacieron reinos diversos que invadieron la tierra. La geografía acuosa y terrestre dio paso a la vida, la fauna y flora llenó de seres únicos por océanos y tierra, para el deleite de nuestra visión. En el profundo océano se guardan tesoros marinos de vida inexplorada, maravillan sus colores, el reflejo azul del...

Vuelo Astral

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Miro la tarde plácida que adormece mi ser e invita a soñar. Voy a dejarme llevar por esa ilusión desenfrenada, que busca una y otra vez ese sentimiento puro y loco que embriaga mi ser.  Corro en busca de lo desconocido y me frena un arcoiris, múltiples colores  encandilan mi senda.  Mi andar es lento y liviano. ¡Oh! me siento como pluma que besa el follaje verde cristalino y tanta belleza mágica hace de mi peregrinaje un vuelo, que me regala ese espectáculo de luces y sombras. Es mi vida convertida en formas y colores.     ¡Qué bello el verde musgo que abraza la madre tierra!  No pidió permiso para nacer, su comunión está con ella, que será su hogar por siempre. Mirando al cielo se encuentra con el sol y se enamora de su luz cálida, su abrazo luminoso y le promete siempre estar allí. De noche observa astros lejanos,  las estrellas, con su parpadeo tímido y coqueto, embrujan la oscura noche y la majestuosa luna, con su baño de luz, invade...

El rayo de sol se posó sobre la almohada.

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  El rayo de sol se posó sobre la almohada. Era el instante diario que duraba breves minutos, llenando la alcoba de incitaciones a comenzar el día. La rutina se iniciaba, pesadamente previsible. Era un rayito de sol que encandilaba, que ingresaba como un flechazo, dando cuenta de una diana de luz que ordenaba empezar la jornada. La ducha fría cerraba el rito de la higiene diaria y la circulación se agitaba. El despertar anunciaba que esa mañana volvería a tender la cama, encendería la radio y buscaría su programa de tangos, mientras las sábanas se sacudían al aire y luego se alineaban, perfectas, recibiendo las frazadas de colores, iba como pájaro acomodando el nido, luego organizaba los papeles arriba del escritorio, mientras el rayo de sol escapaba y de nuevo la pieza quedaba sobria y opaca detrás de los visillos. Así transcurría la mañana. Salir con su mascota a caminar, llevando la bolsa plástica para recoger sus fecas, esperar con paciencia que la perrita ubicase el luga...

El p’atrás - p’adelante

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  Cada sábado llegaba con la caña mala y su mamá le daba un contundente desayuno con una ensalada de cebolla cruda sin lavar y un par de huevos fritos y un tazón de café.  Con eso el “patrás-padelante” tenía energía para dejar la casa soplada y a la hora de almuerzo había un sitio para él y allí el hombre participaba en las discusiones con sus opiniones e ideas. La mesa siempre podía abrirse a uno más y las cazuelas olorosas salían de una enorme olla que resumía las matinales ceremonias de preparación y armado. Nancho cumplía diariamente en la semana, con la compra de la carne para la cazuela. Costilla y tapapecho era la carne que todas las tardes lo mandaban a comprar donde el chino de la esquina, el carnicero del barrio que tenía un hijo de su misma edad, que era también compañero de escuela. El trabajo de pasar virutilla y de encerar, era pesado y hacía transpirar, al curadito. Al terminar su trabajo, Isabel le pasaba una toalla y hacía que se diera una ducha para senta...

Como olas del mar

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          En las órbitas de nuestro micro universo van pasando las imágenes como en un carrusel. Como ese equipo antiguo que se usaba para mostrar diapositivas. La historia personal fluye y la vida se construye de momentos o etapas en que los caminos coinciden con amigos recordados con cariño, aunque al rato se bifurquen y sigan sus derroteros impredecibles. Esa es la vida y hay momentos de silencio necesario para recomponer la trayectoria, asumir las cuestas remontadas, las cumbres conquistadas y los precipicios que rodearon el camino.   Nos quedamos con lo bueno, echamos al olvido las traiciones, las envidias y las zancadillas, vamos porfiados con el temple forjado a soledad y doctrina de esfuerzo. Nos equivocamos, pero no nos quedamos en las quejumbres, codo a codo nos ponemos de pie, la marcha sigue y no miramos atrás, es la luz del amor y la responsabilidad de tribu lo que mueve nuestro velamen.   Todos tenemos aquilatada una sínte...

Ánima del Mar

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  No escarmentaba la torpe doncella, mojada y revuelta de arenas, se quedaba en la orilla como una cometa. Pero luego, insistía, jugando graciosa, al mar se volvía, a sacar la arena de su pelo negro y sus orejas pequeñas, Y de nuevo las olas hacían de ella una tromba risueña, gracilarias y luches revolcados de espuma, se quedaban con ella.   Al mar no temía, aunque ella era niña de sierras, que del mar no entendía gran cosa, mantenía entre sueños de almíbar y acuarelas celestes o rosas, sus castillos de arena encantada, jugando entre caracolas del monte a ser una dulce sirena, de voz entonada y ligera.   Una tarde siniestra, se cuenta,   retozaba en la arena soñando, cuando vino una ola gigante que no supo de juegos ni anhelos, la envolvió para siempre en su ira, la llevó mar arriba, hasta el cielo, la dejó constelada en silencio.   Por las tardes de verano en Caldera, a las playas desciende la niña, la veréis correteando muy pálida, entre espumas ro...

Buscando un Mantra

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Inspira, exhala, sigue el ritmo cadencioso de las olas Fluye hacia la cima, sin el peso de tus quejumbres, permítete la desnudez total de tu conciencia, para abarcar las dimensiones recónditas de la humanidad y resumirlas en una síntesis cristalina, que permee la luz del conocimiento, del verbo, de Dios. ¡Cuán pretencioso es el hombre! feble criatura que transita ciego por su estrecho ensayo, distraído por viscerales hambres, por llamaradas de pasión que luego se apagan, dilapidando su escaso tiempo y dejando huellas negras en su depredar. ¿Cómo aspirar a redenciones o a enésimas oportunidades? Inspira, exhala, tropiezas con tus secretos, con tus culpas recónditas, los perdones retrasados eternamente. Sopesar lo imprescriptible, embalsamar de excusas los laberintos. Despojarse de todos esos lastres y ascender para respirar la impronta libertaria, sacudiendo la vanidad del oro, convertido en esencia sublime, niebla celeste cobijándose en las esporas de los cactus del desierto....

Conversarás con los delfines

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Nibaldo despertó con un escalofrío y un suspiro profundo desgarró el silencio. La sensación era estar volviendo de un profundo sopor acuoso que le había devorado la memoria reciente, un sueño que no podía recordar. Quiso explicarse por qué  y cómo había llegado allí. Estaba solo en la orilla del mar en un lugar desconocido. Quiso gritar y su voz emitió un decir diferente y desconocido, gutural pero armonioso, como si fuese una de esas lenguas muertas de las que había oído en clases de historia. Cerró los ojos con fuerza, queriendo volver de nuevo al sueño, para destrabar la pesadilla que parecía estar viviendo. Una sensación de hambre intensa le apretó el estómago y le hizo constatar que estaba vivo y despierto y fue en ese instante que percibió en su mente una voz, un saludo, en una expresión desconocida, pero que podía decodificar y que no alteraba el silencio de esa playa extensa, bordeada de vegetación.  Al mirar al cielo notó que debía ser mediodía, pues su cuerpo cas...

Cartas, emociones e historias

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  Su majestad, la carta, tiene esa fuerza conmovedora que palpita en la caligrafía, que permite expresar las emociones del autor, las energías que éste coloca en el rito del ensobrado, el envío postal y las esperas. Por medio de la carta, una persona se dirige a un semejante en la forma más íntima y discreta, con un lacre y un sello distintivo, una voz personal que como susurro quiere atravesar distancias para llegar en beso, queja, requiebro, seducción encubierta, reclamo, pena, nostalgia o una gran pasión, a remecer de vida al destinatario o destinataria. Todo cabe en las líneas de una carta, insustituible elemento de las relaciones humanas a lo largo de la historia y que sigue orbitando por el nuevo siglo, tal como esos viejos álbumes de fotografías, en tonos sepia o blanco y negro, piezas de museo en cada hogar. La estructura de una carta conlleva siempre el contexto de un flujo, de continuidad; la conciencia de ser parte cada esquela de un todo mayor, de una historia a trazo...

Mi Araucaria

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Cuando la araucaria de la maceta ascienda al horizonte puede ser que nos reencontremos sirviendo yo de abono a sus raíces y ella ofreciéndome un balcón hacia el futuro. En el círculo de la energía blanca, sus hoy pequeñas hojas aserradas absorben mis pensamientos. implantadas con un verdor transparente desde el útero de la tierra bendita, el frescor de la vida pulsa el aire y ellas serán mis ojos multiplicados para reconocer algún día el infinito. Desde la semilla sembrada por mi hijo, ha subido lenta, silenciosa, cuidada cada atardecer por la dulzura profunda de la mujer que amo. En las auroras, en esa rutina generosa que atesoro y que agradezco al Padre, saludo a la araucaria desde mi terraza de viento y sé que ella va percibiendo mi admiración por sentirla fuerte, prometedora en medio de mi jardín, donde le converso mis hilarantes esperas terrenales. Cuando ella se proyecte yo no estaré, pero le pediré que me invite a caminar de nuevo por los siglos que ella abrazará en ple...