Aventuras del "Muñeco"
Llegó una tarde desde las templadas tierras de Socoltenango junto con una recua de jóvenes muletos. Por esos días la compraventa de la especie equina era un magnifico negocio por la carencia de caminos carreteros que permitieran la entrada de camiones en esas agrestes montañas de la sierra. Mulas y caballos constituían la forma más adecuada para el transporte por esos escarpados caminos. Aquel que tuviera la fortuna de contar con más de un ejemplar de esa especie, era muy afortunado. Era un potro lobo gateado recién domado. Mediano él, ágil como ninguno. Un caballo “de paso” decía la gente porque tenía un trote suave y con mucho estilo. Lo compró Hugo, el cuñado. Con él iba y venía a los lugares vecinos, orgulloso de tener una cabalgadura poco común allá en esos lugares. “El Muñeco” lo bautizó su amo. Así le llamamos todos. Ensillarlo y montar ese hermoso caballo era un privilegio. “El Muñeco” fue pasando de mano en mano luego que el cuñado dejó la montaña y se cambió d...